Odría fue un militar de destacada trayectoria: participó como Jefe de Estado Mayor durante la
guerra peruano-ecuatoriana de 1941, actuando en la
batalla de Zarumilla. Fue después Ministro de Gobierno y Policía del gobierno de
José Luis Bustamante y Rivero, a quien destituyó en 1948, asumiendo entonces el control absoluto del gobierno, que reprimió duramente a los opositores, especialmente apristas y comunistas. Su periodo se conoce históricamente como el
Ochenio de Odría y se divide en dos fases: la Junta Militar de Gobierno (1948-1950) y la Presidencia Constitucional de la República (1950-1956).
La administración del General Odría se caracterizó por ser progresista y de arraigo nacional, basado en el
pragmatismo y el
nacionalismo. Merecen destacarse su gran obra educacional y de seguridad social, así como la relativa recuperación económica y financiera del país, favorecido en parte por una beneficiosa coyuntura internacional: la
guerra de Corea, que trajo un aumento las exportaciones y el repunte de sus precios. La crisis económica empezó a arreciar a finales de su gobierno y fue su sucesor, a quien le cupo enfrentar su solución. Su lema fue «Hechos y no palabras» que luego lo cristalizó en «Salud, Educación y Trabajo». Impulsó un ambicioso programa de construcciones monumentales de concreto armado, lo que trajo como consecuencia un pleno empleo y consecuentemente una momentánea paz social. Fue así como se erigieron
grandes unidades escolares (G.U.E),
universidades nacionales, edificios públicos, complejos de vivienda, hospitales, hoteles, puentes y estadios como el
Estadio Nacional de Lima, así como
autopistas como la
Panamericana, obras todas de gran envergadura que modernizaron al país a pasos agigantados, pero bajo una férreo gobierno militar de derecha, enérgicamente
antiaprista y
anticomunista. Asimismo, esta abundancia de obras públicas y la falta de una fiscalización originaron inevitablemente una gigantesca
corrupción pública, de la que se habrían beneficiado tanto Odría como sus allegados, y cuya investigación evadió al transar con su sucesor
Manuel Prado y Ugarteche el retorno a la democracia a cambio de una total impunidad. Posteriormente Odría intentó recuperar la Presidencia por medios democráticos en dos oportunidades: en las elecciones presidenciales de 1962 y en las de 1963, pero no logró sus aspiraciones, finalizando así su carrera política.
En el Perú se rememora este régimen como el de las “grandes obras públicas” que dieron trabajo a miles de peruanos y que hizo vivir al país en una bonanza económica pasajera. El escritor
Mario Vargas Llosa ambientó su célebre novela
Conversación en La Catedral (1969) en el Ochenio de Odría, dando énfasis a la represión política y a la corrupción de los militares aliados con la oligarquía.